Todavía estoy sentado en el sofá

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No quererte me hizo más fuerte,
No verte me hizo más valiente,
No preocuparme por ti me hizo más libre,
Pero no estar contigo me mata.

No poder disfrutar de tu risa incontrolada me consume. No poder renegar de tus despistes despistados me desespera. No descubrir tus pequeñas pecas ocultas tras el maquillaje me impacienta. Y sobre todo, no verte llegar me entristece.

Todavía estoy sentado en el sofá esperando oír los zapatos de tacón retumbar por el portal seguidos del sonajero que hacen tus llaves al girar. Todavía espero, y empiezo a desesperar.




Qué fue de los malos ratos que ahora aceptaría como buenos. Qué fue de tus aires de grandeza que siempre te reprochaba y que ahora suplicaría volver a sufrir. Qué fue de ese amor tan grande y sin medida, que se escapó por una rendija de tu persiana. 

Quizás se lo llevo el viento, o quizás un susurro mal medido que despertó en ti algo nuevo y contrario a lo que tú eras. Quizás la palabra “Quizás” queda muy grande para un “Seguro”. Porque lo que sé, es que seguro que yo no era lo que esperabas, yo no era lo que te imaginabas, yo no era de verdad y por supuesto yo no era como tu quisieras que fuera.

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