Tus huellas

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No tardé en comprender que aquello que más quería se había ido para siempre. Entendí en un instante que el amor al igual que el cristal es duro y frágil al mismo tiempo. Y sobre todo aprendí que la puerta del destino se abría lentamente marcando el camino hacia tu olvido.

Y es que ya casi había olvidado aquel maravilloso verano. Aquel en que nuestros abrazos dentro del mar de aquella playa casi desértica de Murcia se fundían en una idea muy poderosa. La idea de que el mundo estaba ante nosotros para comérnoslo y disfrutarlo juntos.


Y digo que casi había olvidado aquel verano, porque de no ser por tus finas huellas marcadas en mis sentimientos jamás volvería a revivir aquel momento.

Son tus huellas en mi recuerdos lo que me hacen enamorarme y odiarte a partes iguales. Existen huellas bonitas llenas de felicidad y de grandes descubrimientos juntos. Son huellas tenues que el paso del tiempo va borrando lentamente hasta hacerlas desaparecer. Son esas huellas las que me hacen amarte y añorarte sin dejar de soñar con una vida paralela junto a ti que nunca sucederá.
Son estas huellas las que me hacen decirte:

"Te quise, te quiero y te querré, aunque no estemos juntos"


Pero por desgracia para los dos, también existen las huellas finales. Quizás las huellas más duras y dolorosas de toda nuestra relación. Y lamentablemente quizás las más profundas y más difíciles de borrar.

La perspectiva me hace ver que esas huellas no son más dolorosas por el daño acaecido. Son dolorosas porque simplemente tus huellas dejaron de estar junto a las mías. Tomaron un camino diferente, eligiendo una vida sin mi, abandonándome por una idea de "Carpe Diem" que no encajaba contigo.

Y solamente las nuevas huellas que podamos hacer juntos son las únicas que tienen el poder y privilegio de enamorarme de nuevo perdidamente de ti.


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