Me obsesioné con no perderte y te perdí

  • 0
Todavía recuerdo ese día en que mi vida giró 180 grados y se puso patas abajo. Era un día normal, de esos soleados que nos regala el mes de septiembre y que nos permiten alargar un poco más nuestro verano. Era un buen día hasta que se torció.

Tu llamada solo indicaba el preludio de lo que querías contarme en persona. Tu decisión estaba tomada y decidiste abrir la puerta que nos llevaba hacia el desenlace de nuestra relación.



Siempre me imaginé envejeciendo junto a ti rodeado de niños de los que sentirnos orgullosos. Siempre creí que lo único que me separaría de ti sería la muerte. Pero mis creencias me habían ocultado la verdad que se estaba fraguando en tu cabeza. Una verdad dolorosa y dañina para los corazones. Una verdad que dijiste casi sin titubear dando aún mas sentido y rotundidad a la frase: 
"Ya no te quiero"
Mi respiración se corto de golpe, las ideas, pensamientos, sentimientos y recuerdos hervían en mi cabeza con gran virulencia. Fue tal el desasosiego causado, que mi mente volvió a fallar y lamentablemente me obsesioné.

Me obsesioné en no perderte. Para ello prometí cambiar, y valla que si cambié. Prometí no defraudarte, y lo conseguí. Prometí cuidarte y estar más pendiente de ti y así lo hice. Prometí quererte eternamente y a día de hoy sigo cumpliendo la condena de mi promesa. 

Mi obsesión me consumía, te perdía por momentos y no sabía retenerte. Tanto cambié, que dejé de ser yo mismo. Y eso no te dio, sino más que una razón de peso para dejarme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario