Taconeo de sentimientos con ruidos de feria

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Parece que fue ayer cuando marchaste con tus amigas hacia la feria. Parece que fue ayer cuando te despediste con un simple "hasta luego" sabiendo que tu interior ansiaba una feria diferente y estimulante. Parece que fue ayer cuando taconeabas mis sentimientos a 550 km de mi. Pero solo parece, porque ya hace dos años que los ruidos de feria me arrebataron lo que entonces yo más quería.


Para mí no fue diferente a cualquier otra despedida, el plan era correcto y sabe Dios que me hubiera apuntado de no haber tenido obligaciones laborales. Aunque ahora que lo pienso, no hubo mucho énfasis en las actitudes que buscaban mi participación en dicho viaje. Quizás también comprendía que necesitabas espacio, concretamente uno para ti y tus amigas.

Te alejaste, y para tu vuelta ya no eras la misma mujer. Tus taconeos en la feria, todo ellos envueltos en farándula, vítores y adulaciones desencajaron esa férrea voluntad de no traición que confesabas hacia mi y que definía todo lo que eras.


La vuelta solo fueron reproches contra mi persona, como si el culpable de los acontecimientos que se desencadenaron en esa Feria estuvieran orquestados por mi. Culpable como si fuera responsable de crearte tus sentimientos de grandeza que te permitían optar a algo mejor que yo. Culpable como si yo te hubiera puesto entre la espada y la pared ante actos de dudosa integridad moral.

De lo único que estaba seguro es que era culpable de profesar un amor incondicional hacia ti, y que ese mismo amor me llevaba hasta el punto de confiar ciegamente en ti y en tus palabras. También fui culpable de poseer la mayor ignorancia y permanecer ciego en la sombra a todas tus nuevas intenciones.


Quizás el ruido de la feria calló o disimuló la voz de tu conciencia. Quizás la silenciaste tú voluntariamente al oír tu canción favorita. O quizás únicamente me silenciaste a mi sacándome de tus pensamientos de futuro.

Pero la feria pasó, lo nuestro se acabó. Y como todos los años la feria de nuevo lucirá sus farolillos incandescentes. Farolillos que serán testigo inmóvil de nuevos taconeos a ritmo de sevillanas que pisan con dureza corazones a cientos de kilómetros. 

Este año seguro que tus taconeos se volverán a oír en la Feria, pero esta vez mis sentimiento estarán a buen resguardo en otra flamenca que a diferencia de ti taconea en los "tablaos" y no en los corazones.

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